sábado, 19 de enero de 2013

ADULTO MAYOR-MIRIAM ARISAI PERALTA CID ; DULCE CECILIA GONZALEZ MTZ



El crecimiento, desarrollo, maduración y envejecimiento son faces en la continuidad de la vida de las células, los tejidos, los órganos y el organismo entero.
Desde la concepción hasta la madurez el principal fenómeno es el aumento de la masa y el desarrollo de funciones. El máximo puede mantenerse por algún tiempo durante la madurez, pero de maneras sutiles muchas de las funciones declinar; después de alcanzar su máximo. El envejecimiento es una característica intrínseca fundamental, con la pérdida gradual de la eficiencia operacional, la vitalidad y la resistencia al stress. Ningún tipo de célula o tejido deja de ser afectado por la edad, pero existe una amplia variación entre las células y los tejidos y su capacidad para mantener el funcionamiento normal y resistir el deterioro. El grado y la tasa de cambio varían entre los tejidos del mismo individuo, entre los individuos de una misma especie y entre las especies.
La duración de la vida está determinada genéticamente. La vida de un ratón es de 3 a 4 años, la de un conejillo de indias de 7 a 8 años, la del caballo de 45 a 50 años y la del humano quizás de 100 a 120 años. Los mamíferos grandes tienden a vivir más que los animales más pequeños. En la mayoría de los animales la duración de la vida parece estar inversamente relacionada con el índice metabólico; los animales pequeños tienden índices metabólicos mayores y vidas más cortas. Los humanos, sin embargo, no caben dentro de este patrón, ya que su gasto energético durante toda su vida es alto. Por lo tanto, se ha elaborado la teoría de que el tamaño del cerebro y la capacidad de aprendizaje, así como la genética, afectan la longevidad y que la vida es más larga para las especies que tienen tasas de crecimiento y de adquisición de la madurez más lenta.
Dentro de cada organismo algunas células y tejidos tienen vidas que no están relacionadas con la del organismo como un todo. La placenta, por ejemplo, es un tejido que crece, madura y luego se deteriora y se desecha al terminar su función especializada. El eritrocito fetal tiene una vida de 70 días y el eritrocito maduro tiene una vida de 120 días desde que se forma hasta que se destruye. Se ha calculado que en el hombre de 70 kg, 2.3 x 10(11) eritrocitos mueren y se reponen diariamente. En la epidermis, se reponen las células cada cuatro a ocho días según su desprendimiento; por lo tanto, se sustituyen alrededor de 60 veces al año. Las células epiteliales del tracto gastrointestinal envejecen, se desechan y se reponen constantemente. Estas células son, en general, incapaces de reproducirse a sí mismas y el cuerpo depende de la síntesis de novo de células para mantener sus funciones.
En contraste, las células nerviosas y musculares, que también son incapaces de dividirse, tienen una vida más larga y deben mantenerse funcionalmente eficientes para la salud de todo el organismo. Las células hepáticas y renales se pueden dividir. Aunque la mitosis 
Es rara en las células hepáticas, el hígado mantiene la capacidad de reponer las células dañadas o pérdidas para restaurar su masa.
El envejecimiento, entonces, empieza en el periodo fetal incluso cuando el anabolismo y la hiperplasia son las características dominantes del organismo. El grado, el momento y el índice de perdida varían con el tipo de célula o tejido. El cuerpo puede sintetizar y reponer las células esenciales y así mantener la capacidad funcional durante el periodo de crecimiento y en la madurez. Esto es seguido por una declinación gradual de la eficiencia celular y de la capacidad del organismo para adaptarse a su ambiente.
Como un proceso de cambio, el envejecimiento involucra todos los aspectos del cuerpo. El deterioro puede empezar dentro de la célula a consecuencia de los cambios en el núcleo, los organelos o el citoplasma, en la pared celular y en el ambiente extracelular. Ya que el organismo está integrado a varios niveles, las consecuencias del envejecimiento celular pueden variar desde la alteración de la estructura y el funcionamiento de los tejidos corporales hasta las interrelaciones totales del organismo con su ambiente físico y social. El detrimento gradual de las funciones fisiológicas, tales como el gasto cardiaco, el flujo sanguíneo renal, la formación de anticuerpos, o la respuesta de la insulina, puede reducir la capacidad del cuerpo para adaptarse a las exigencias o al stress. La susceptibilidad a la enfermedad aumenta y la enfermedad acelera más el índice de deterioro.
El envejecimiento es una progresión de cambios que ocurre en todos los individuos si viven lo suficiente, aunque con índices diferentes para individuos diferentes. La enfermedad, en contraste, es un estado patológico que puede ocurrir a cualquier edad pero que es más probable que ataque al anciano por su resistencia disminuida. A consecuencias de la mayor frecuencia de enfermedades en los ancianos, es complicado estudiar el envejecimiento como tal por las alteraciones concomitantes en el cuerpo a consecuencia de la enfermedad o de su tratamiento. Sin embargo, es importante distinguir entre los efectos intrínsecos del envejecimiento, que pueden no estar sujetos a modificaciones, y los efectos asociados de la enfermedad, que están sujetos presente o potencialmente a intervención.

EL PROCESO DEL ENVEJICIMIENTO

No existe una definición precisa de “viejo”. Los atletas profesionales pueden haber pasado su rendimiento máximo a los 30 o 50 años. La pensión de los servicios militares es posible tan pronto como a los 37 años de edad. El retiro con pensión del empleo puede ocurrir a cualquier edad entre los 50 y los 75 años. No se han fijado límites de edad para artistas, artesanos, jueces, políticos, escolares y los que trabajan para sí mismos.
La elección de la edad de 65 años, la cual ha sido la más común, se atribuye a Otto von Bismarck, quien escogió arbitrariamente esa edad al establecer el programa de seguridad social en Alemania en la década de 1880 y ese nivel de edad  ha persistido por un siglo. La falta de una definición claramente definida fisiológica de transición hacia la categoría que podría llamarse “senectud” se refleja en el rango de distribuciones de edad que actualmente se usan para diferentes propósitos.
La variación individual, que es característica de la vida en todas las edades, se vuelve más acentuada al avanzar la edad. Si el envejecimiento es el resultado de una disminución en la capacidad de las moléculas, los organelos y las células misma para mantener funciones normales, el número de factores que pueden afectar esa capacidad es muy grande y crece con el tiempo. El  componente genético es evidente en estudios de los patrones familiares de la edad al fallecer, sujeto a cambios seculares de la longevidad como ya se discutió. La edad al morir y las causas naturales de la muerte son más similares en gemelos monocigóticos que en  gemelos dicigóticos, otros hermanos o individuos que no son de la familia. Sin embargo, los factores ambientales tienen un gran papel en el momento y en el índice de cambios al envejecer. Según aumenta la edad, la individualidad de experiencias e historia también aumentan. El tamaño físico, la historia médica, el stress ambiental, la ingesta de alimentos y medicamentos y la actividad motora, así como las experiencias sociales, culturales y psicológicas que son exclusivas de cada individuo, ocasionan diferencias marcadas en la condición y el funcionamiento corporal. Por lo tanto, la declinación de la capacidad y la aparición de los signos del envejecimiento varían ampliamente de una persona a otra. Algunos individuos pierden capacidades funcionales a una edad temprana mientras que otros la retienen durante toda la vida. La edad cronológica no es sinónimo de edad biológica o fisiológica. A pesar de la tendencia común de clasificar a todas las personas después de cierta edad como “ancianas”, se debe reconocer las diferencias individuales en cuanto a capacidad, desventajas y necesidades.

TEORÍAS SOBRE LAS CAUSAS DEL ENVEJECIMIENTO

Muchos cambios dañinos relacionados con la edad ocurren en la estructura y el funcionamiento de las células y tejidos, lo que ocasiona una declinación en la vitalidad, la capacidad para resistir infecciones, el ajuste al stress y el mantenimiento de la homeostasis. El proceso de cambio puede empezar mucho antes de que los resultados se vuelvan aparentes. El cuerpo se puede adaptar a cambios pequeños, especialmente si existen mecanismos fisiológicos sustitutivos que puedan compensar estos cambios. Las funciones que muestran los mayores cambios generalmente tienen que ver con la actividad coordinada de varios sistemas de órganos. Debido a que el anciano tiene una mayor susceptibilidad a la enfermedad, los estudios en humanos están plagados por la complejidad para distinguir entre las alteraciones inevitables de la estructura y la función debido al paso del tiempo y a los afectos dañinos sobre la estructura o el funcionamiento causados por la enfermedado su tratamiento, o por el stress ambiental de otro tipo. También es difícil distinguir entre las causas y los efectos del proceso de envejecimiento, ya que puede no reconocerse la alteración original sino hasta que haya causado una alteración de la función. Algunos efectos pueden identificarse solo después de un periodo suficiente de avance.
En el deterioro relacionado con la edad, las células se vuelven menos eficientes, afectando no sólo a la célula misma sino también a la masa tisular y a las funciones corporales que dependen de la actividad de esas células. Cuando se afecta el control homeóstatico de un tejido, el cambio en la producción enzimática u hormonal, o la acumulación de metabolitos en ese tejido, puede afectar otras partes del cuerpo. El envejecimiento puede ocurrir en muchos tejidos, pero con tasa diferentes a edades diferentes, y las interrelaciones del metabolismo pueden crear un efecto de enmascaramiento, (efecto de dominio) oscureciendo el cambio básico o inicial. Además, las alteraciones pueden ocurrir simultáneamente o en secuencia en varios niveles diferentes de funcionamiento corporal. Ya que los cambios desencadenantes no se pueden identificar fácilmente, la primera diferencia mensurable en el funcionamiento puede estar a un nivel de organización diferente del de la causa básica.
Se han hecho investigaciones sobre el proceso del envejecimiento desde diferentes especialidades médicas y paramédicas y se han propuesto varias teorías sobre las causas y procesos del envejecimiento. Estas hipótesis se han basado en estudios en animales y en humanos, y no están claramente diferenciadas, y pueden ser interdependientes. La discusión siguiente no explorará profundamente las bases y consecuencias del cambio relacionado con la edad, sino que sólo tratará de indicar algunas de las ideas actuales para aumentar la comprensión.
Mutación celular
Desde hace tiempo se ha reconocido que la mutación de las células germinales se vuelve más frecuente al avanzar la edad, a menudo con resultados dañinos. También se ha pensado que las mutaciones pueden ocurrir en las células somáticas. Las causas sugeridas que causan mutación incluyen la radiación ionizante, las alteraciones térmicas o mecánicas, los mutágenos químicos, la acumulación del pigmento lipofuscina y muchos otros factores que causan daño a la membrana celular, al citoplasma o a los oraganelos. Por lo tanto, la mutación disminuye la eficiencia de la célula para llevar a cabo sus funciones esenciales. Las mutaciones pueden tener poca importancia si las célula pueden dividirse o sustituirse, pero pueden tener mucha importancia en las células que no se dividen y no se reponen, como las células nerviosas o musculares. La pérdida o la interferencia de la función celular, puede entonces causar cambios estructurales o funcionales en los sistemas nervioso, endocrino, vascular e inmunológico y de esta manera tener efectos diseminados.
Eslabonamiento
La hipótesis de que se pueden formar eslabonamientos dentro o entre las moléculas, evitando su funcionamiento normal, está muy relacionada con la teoría de la mutación celular. Si estos eslabonamientos ocurren en moléculas de DNA o RNA, se altera la capacidad de la célula para replicar proteínas y los mutágenos resultantes pueden ser incapaces de llevar a cabo las funciones esperadas de esas proteínas. Los eslabonamientos pueden ocurrir en las moléculas proteicas mismas, tales como las enzimas o las hormonas, inhibiendo o alterando de esta manera su actividad metabólica.
La colágena y la elastina son componentes esenciales del tejido conjuntivo y necesario para el funcionamiento corporal normal. La colágena es un componente importante de la piel, los vasos sanguíneos, el hueso, el cartílago y los tendones equivalen a más de un cuarto de las proteínas corporales totales. En el adulto la mayoría de la colágena parece estar relativamente inerte metabólicamente y tiene un índice bajo de recambio. Al envejecer, disminuye la cantidad de colágena fácilmente soluble, posiblemente por un aumento de los eslabonamientos. Este cambio en la colágena puede ocasionar algunas de las características del envejecimiento, incluyendo la pérdida de la elasticidad de la piel, la reducción de la capacidad vital de los pulmones y la rigidez de las paredes de los vasos sanguíneos. Así, la alteración de la colágena puede afectar muchas partes del cuerpo.
Radicales libres 
Los radicales libres son electrones no apareados muy reactivos producidos como intermediarios transitorios en el metabolismo normal, como en los procesos oxidativos de la mitocondria. Si reaccionan con moléculas orgánicas, esto puede llevar a la polimerización y peroxidación. Se ha sugerido que un aumento de los radicales libres puede causar el funcionamiento defectuoso y la destrucción de las células. Las membranas intracelulares son especialmente susceptibles al daño por los radicales libres debido a su alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados. El daño en las membranas lisosómicas puede dejar que se liberen enzimas hidrolíticas, que a su vez dañan los componentes citoplasmáticos o nucleares de la célula y la alteración de la membrana celular puede ocasionar un daño a los materiales extracelulares. Ya que la vitamina E es antioxidante y puede hacer más lenta la destrucción estabilizando las membranas, se ha especulado que una deficiencia de vitamina E puede aumentar la acción de los radicales libres sobre los lípidos insaturados.
Replicación celular programada
Los estudios in vitro usando cultivos de las células humanas diploides (fibroblastos pulmonares), condujeron a la teoría de que las células están programadas genéticamente para un número finito de divisiones, con una disminución gradual y finalmente con el cese de la actividad mitótica. Sin embargo, los problemas experimentales asociados con las técnicas de trasplante y cultivo pueden alterar los resultados y existen algunas dudas sobre la validez de esta teoría.
Alteraciones neuroendocrinas
Las interrelaciones del sistema nervioso central y el funcionamiento hormonal  se desarrollan tempranamente en la vida, siendo relativamente estables en el adulto. Ya que no existen evidencias de que una sola falla del metabolismo sea responsable del fenómeno total del envejecimiento, es probable que una combinación de ocurrencias pueda ocasionar cambios progresivos en muchos sistemas corporales. Puede haber una acumulación de errores, tales como la formación de proteínas anormales, liberación de enzimas de los lisosomas, aumento de la lipofuscina o de otros metabolitos y la falla del sistema de inmunización. Tal combinación o reacción en cadena ocasionaría una falla generalizada del metabolismo normal.

Cambios fisiológicos del envejecimiento

Los individuos que viven hasta una edad avanzada son una élite biológica. Cualquiera que sea la combinación de influencias genéticas y ambientales, los que sobreviven una muerte temprana poseen rasgos  que contribuyen a la supervivencia. La mayoría de los datos disponibles actualmente sobre los cambios en los procesos fisiológicos observados durante el envejecimiento se han obtenido de estudios transversales, muchos en sujetos institucionalizados. Estos estudios por fuerza incluyen sólo a los supervivientes de cada edad y las alteraciones observadas en las distribuciones de grupos en cada década adicional de edad cronológica pueden no reflejar verdaderos cambios individuales, sino simplemente representar las características de aquéllos que aún viven. Por ejemplo, una disminución en el rango de pesos corporales puede deberse a la muerte de los más obesos. Los estudios de los ancianos también son selectivos en cuanto a que hay dos grupos que son los que más se pueden estudiar: los que se mueven físicamente y so mentalmente capaces de cooperar en un estudio y los que están institucionalizados o en algún otro establecimiento grupal. Como consecuencia, cualquier estudio tiene pocas probabilidades de representar el solo al aspecto de una población a una edad determinada.
Una verdadera comprensión de las características que contribuyen ya sea a la muerte temprana o a la supervivencia será posible cuando existan datos disponibles sobre estudios longitudinales sistemáticos que sigan a los mismos individuos desde una edad temprana, previa a los signos del envejecimiento. Se puede esperar que tales estudios identifiquen alteraciones en el metabolismo y el funcionamiento que son transformaciones invariables de la edad, diferenciándolas de las que son secuelas de las enfermedades. Por ejemplo, un estudio longitudinal que actualmente se lleva a cabo en el NationalInstitute of Mental Health (Instituto nacional de salud mental) (NIMH) seleccionó hombres que estaban supuestamente sanos para un seguimiento longitudinal. Cuando los exámenes clínicos exhaustivos demostraron que algunos tenían evidencias de estados patológicos, se dividieron en dos grupos: los que tenían una “salud óptima” sin evidencia de enfermedades que pudieran afectar el envejecimiento y los que estaban “sanos” sin síntomas clínicos pero con evidencias de laboratorio de cambios ateroscleróticos u otros cambios patológicos. Se puede esperar que tales estudios longitudinales sirvan de introspección en los factores asociados con las variaciones individuales de las características del envejecimiento y por lo tanto pueden conducir al desarrollo de medidas que se pueden aplicar para retardar los efectos del proceso del envejecimiento.
Muchos estudios publicados sobre los cambios fisiológicos no han distinguido entre la ausencia normal debido al proceso de envejecimiento y aquellos cambios causados o acelerados por la enfermedad. Como consecuencia, a menudo se atribuyen a la edad las diferencias encontradas en los hallazgos a edades sucesivas. Además, el uso de sujetos diferentes en cada grupo de edad en los estudios transversales crea la duda que si los cambios aparentes son reales. Según se van teniendo datos obtenidos más cuidadosamente y más valorizados, y según se van desarrollando técnicas para la medición de los cambios tempranos, se han revisado y refinado los conceptos sobre el envejecimiento. Los nuevos avances indudablemente ocasionarán nuevos conceptos en el futuro. Sin embargo, se han identificado algunas características comunes en las poblaciones maduras en una combinación de estudios transversales y semi-longitudinales, las cuales se resumen aquí. Aunque se clasificarán arbitrariamente las funciones y los sistemas corporales para facilitar la presentación, los cambios están interrelacionados y son interdependientes.
Sistema cardiovascular
Tanto la frecuencia cardiaca como el gasto cardiaco en reposo disminuyen con la edad. La arteriosclerosis, la declinación en la distensibilidad arterial, es una ocurrencia relacionada con la edad que se ha observado en todas las poblaciones y que es progresiva, posiblemente relacionada con los cambios de la colágena. Como resultado de la elasticidad disminuida de los vasos sanguíneos, disminuye la resistencia periférica. En el anciano, el ejercicio causa una aceleración marcada de la frecuencia cardiaca y un aumento de la presión sanguínea, compensaciones que pueden no ser suficientes para satisfacer las demandas del ejercicio muscular.
La elevación de la presión sanguínea con la edad es común. En el estudio Health Examination Survey de 1971-1974 del NCHS, la presión sistólica media (ambos sexos) se elevó de 119 mm Hg a los 20 años a 150 mm a los 70 años, observándose la mayor parte del aumento en sujetos de más de 35 años de edad. Las mujeres tuvieron valores inferiores que los hombres a los 55 años y valores superiores en adelante. Por lo tanto el índice de aumento fue más rápido durante los años adultos en las mujeres. Las lecturas de la presión sanguínea media en los negros fueron mayores que las de los blancos en ambos sexos. Sin embargo, los porcentiles 5 y 10 del NCHS mostraron poco cambio con la edad entre los 20 y los 70 años en los hombres. Esto puede ser compatible con la falta de aumento de la presión sistólica de los hombres con “salud óptima” del estudio del NIMH, mientras que los hombres “sanos” con evidencia de aterosclerosis tuvieron un aumento después de los 65 años. La elevación de la presión sanguínea puede ser un mecanismo adaptativo para preservar la integridad funcional cuando el flujo sanguíneo está restringido.
No se han observado en los diferentes estudios cambios consistentes debidos al aumento en la edad en el volumen sanguíneo, la concentración de hemoglobina, el hematocrito, el número de glóbulos blancos y el nitrógeno ureico sanguíneo. En el estudio del NIMHA, se observaron cambios mínimos en las proteínas séricas totales, pero una disminución de la albúmina fue compensada por un aumento de la alfa-2-globulina y de la beta-globulina. En los hallazgos del estudio HANES la frecuencia de valores bajos de proteínas séricas fue más alto en sujetos de 45 a 59 años de edad que en los mayores de 60 años. En compatibilidad con muchos otros estudios, los negros en el estudio HANES tuvieron niveles m{as bajos de hemoglobina y hematocrito que los blancos.
La ausencia de cambios con la edad avanzada en los niveles de glucosa en ayunas pueden deberse a la disponibilidad de mecanismos alternos de control, pero existen una disminución en la respuesta corporal a las adversidades. La curva de tolerancia a la glucosa de los adultos mayores a menudo tardar en regresar a valores normales después de una carga de glucosa, en comparación con la curva de adultos jóvenes.
Las diferencias entre los sexos son aparentes en los cambios del colesterol sérico total desde la madurez temprana hasta la edad avanzada. En el estudio del NCHS, los niveles medianos en ambos sexos estuvieron entre 180 y 190 mg/100 ml de los 18 a los 24 años. Los niveles se elevaron más rápidamente en los hombres hasta los 44 años y luego se estabilizaron a 230-235 mg/100 ml de los 45 a los 74 años de edad. En contraste, la elevación de los niveles de las mujeres fue más marcada después de los 45 años, alcanzando una mediana de aproximadamente 250 mg/100ml en el grupo de edad de los 65 a los 75 años. Los niveles medios de ambos sexos fueron inferiores en el estudio de 1971-1974 que en el de 1960-1962.
Sistema respiratorio
Generalmente se ha reportado en la mayoría de los estudios que la capacidad respiratoria máxima disminuye con la edad, con las pérdidas tan grandes como un 40 o 60 por ciento entre los 20 y los 80 años. Sin embargo, en los hombres “con salud óptima” del estudio del NIMH sólo se observó una ligera disminución de la capacidad respiratoria máxima, pero los sujetos con enfermedad arteriosclerótica mostraron una disminución definida. Esto sugiere que algunos cambios respiratorios pueden estar relacionados más estrechamente con los desarrollos patológicos que con el envejecimiento normal. Otros cambios respiratorios que generalmente se asocian con la edad avanzada incluyen una disminución de la capacidad vital, aumentos en el volumen residual y resistencia al flujo de aire en las vías aéreas periféricas y una caída en la capacitación de oxígeno por la sangre. Como consecuencia, el ejercicio ejerce un stress sobre el funcionamiento respiratorio.
Funcionamiento renal
Se ha demostrado claramente que le funcionamiento renal se deteriora con la edad. Paralelamente a una disminución progresiva en el número de nefronas funcionantes, ocurren disminuciones en la tasa de filtración glomerular, el flujo sanguíneo renal, la capacidad máxima de concentración de ácido para-aminohipúrico, la capacidad para reabsorber glucosa y la capacidad para concentrar o diluir orina.
Funcionamiento gastrointestinal
Las células
Parietales pierden su eficiencia para secretar ácido clorhídrico. Se podría esperar que esto tuviera un efecto en la digestión y absorción de varios nutrientes, pero no se han demostrado claramente tales efectos. La aclorhidria relativa y la disminución del factor intrínseco pueden, sin embargo, estar relacionados con la mayor frecuencia de la deficiencia de vitamina B12 en el anciano. Existen algunas evidencias de que la digestión de proteínas se vuelve menos eficiente, posiblemente como resultado de una menor secreción de pepsina y de otras enzimas proteolíticas. También puede disminuir la absorción de calcio.
Músculos
Se ha demostrado una disminución de la fuerza después de los 35 años a través de pruebas de la fuerza de la mano; no se sabe si se debe a alteraciones de los factores hormonales o neurales o a cambios intrínsecos en la estructura muscular. Existen algunas evidencias de una disminución en el número y eficiencia de las fibras musculares. La menor motilidad gástrica puede prolongar el tiempo de tránsito en el tracto gastrointestinal y contribuir a que se tenga constipación, que a menudo es una queja de los ancianos.
Sistema nervioso
Es a través de las funciones integrativas del SNC que el cuerpo compensa los cambios y se regula a sí mismo para una supervivencia continua y se considera al sistema nervioso como una influencia importante en el envejecimiento. Las evidencias de una disminución del número de células cerebrales son dudosas, pero existe una disminución de la capacidad funcional de las neuronas. La respuesta a los estímulos se vuelve más lenta, posiblemente debido a conexiones sinápticas menos eficientes o a alteraciones en el funcionamiento celular a consecuencia de la acumulación de lipofuscina o de daño por radicales libres.
Varios sentidos se alteran con la edad. Disminuye el número o la eficiencia de los receptores olfatorios y del gusto, existiendo una pérdida de la agudeza visual y auditiva, especialmente después de los 40 años de edad.
Sistema esquelético
La densidad de los huesos largos y de las vértebras disminuye con una pérdida ósea de calcio. Una disminución de la estructura y la circunferencia o profundidad de las estructuras óseas, tales como los hombros y el pecho, puede estar relacionada con una modificación de la matriz proteica del esqueleto. La disminución de hueso en la mandíbula y la pérdida de los dientes son interdependientes.
Secreción hormonal
Se ha reportado una disminución gradual en la testosterona y un aumento en la secreción de gonadotropina en hombres después de los 25 años de edad.
La menopausia en la mujer ocasiona una disminución en los niveles circulantes de estrógenos y progesterona y en el número de folículos ováricos y cuerpos lúteos. También puede haber cambios en las características sexuales secundarias, incluyendo la cantidad y la textura del cabello y la apariencia de los pechos. En el estudio del NCHS de 1960-1962, la edad media de la menopausia fue en el quincuagésimo año, con menos de dos por ciento teniendo la menopausia antes de los 40 años y menos de 4 por ciento después de los 55 años. La edad de la menopausia no tenía relación con la estatura, la edad de la menarca y probablemente la paridad, pero las mujeres consideradas como delgadas a partir de las mediciones de los pliegues cutáneas tendían a tener la menopausia a edades más tempranas que las mujeres más pesadas. La edad media en el estudio del NCHS fue comparable a las edades reportadas en Europa, Sudáfrica y otros estudios en los Estados Unidos, que variaron de 47 a 50 años.
Índice metabólico basal
Debido ya sea a la pérdida o a la disminución de la capacidad funcional de las células, el índice metabólico basal cae con la edad. Shock calculo que el índice metabólico basal (IMB) disminuía 20 por ciento entre los 30 y los 90 años de edad. Las menores necesidades metabólicas pueden estar relacionadas con la pérdida progresiva de masa corporal magra, lo cual se acompaña de un aumento del tejido adiposo.

 Cambios en la estatura, peso y composición corporal

Ya que no hay datos disponibles sobre las mediciones corporales en los ismos individuos desde el principio de la vida adulta hasta la senectud, la información disponible actualmente sobre los cambios que ocurren se derivan de los estudios transversales estos datos no representan necesariamente los cambios que se pueden esperar en los individuos. Están sujetos a las limitaciones usuales de los datos transversales, que dependen de la disponibilidad y selección de individuos diferentes en grupos de edad sucesivos. En el anciano tales datos tienen la ventaja adicional de ser las mediciones de los supervivientes de cada grupo de edad y una distribución de los parámetros estudiados puede reflejar características que conduzcan a la supervivencia. Por ejemplo, una disminución de las mediciones del peso puede ser el resultado de la muerte de los obesos y la supervivencia de los delgados. Además, los cambios seculares de la estructura que se discutieron el capítulo un deben considerarse; se puede esperar que los adultos más jóvenes sean más altos que los que cuyo crecimiento durante la niñez ocurrió durante un periodo de tasas de crecimiento menores. Por lo tanto, parte de la disminución de la estatura de la edad avanzada puede ser el resultado de los cambios seculares en las estaturas de los grupos de población.
La mayor acumulación de datos sobre los adultos en la población de los Estados Unidos se presentó en los estudios Health Examination Survey del NCHS a intervalos entre 1960-1974. Estos estudios se basaron en una muestra representativa diseñada científicamente de la población civil no institucionalizada y se puede esperar que tenga una aplicación más amplia que los datos de los solicitantes seguros o de otros grupos seleccionados.
Estatura
La estructura media de los hombres entre los 18 y los 74 años en el estudio de 1971-1974 fue de 176 cm. Sin embargo, fueron aparentes las tendencias por edades, con una disminución de poco más de 1 cm/década en la estatura media. La estatura media de los hombres disminuyo de 177 cm a los 18-24 años a 171 cm en el grupo de 65 años y mayores. Las estaturas medias de los hombres negros fueron aproximadamente 1cm más cortas que las de los sujetos blancos. Las estaturas en este estudio estuvieron un poco por arriba de las encontradas en el estudio de 1960-1962, lo cual refleja un cambio secular.
Las estaturas medias de las mujeres fueron también ligeramente mayores que las un década antes de cada antes. La media global fue de 162 cm en las mujeres entre 18 y 74 años la media de 163 cm de los 18 a los 24 años mostró poco cambio hasta los 44 años, después de lo cual la s esturas medias de las mujeres cayeron a 158 cm en el grupo de 65 años y mayores. No se encontraron diferencias consistentes en las estaturas medias entre las mujeres negras y blancas.
La disminución de la estatura con la edad también puede reflejar cambios posturales con atrofia de los discos intervertebrales. Esto es compatible con la disminución de la estatura sentado en relación con la estatura total después de los 45 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres observadas en los datos del NCHS de 1960-1962.
Peso
El peso medio de los hombres fue de 78.2 kg para todo el lapso de 18 a 74 años en el estudio del NCHS de 1971-1974, pero el patrón de cambio del peso fue diferente de patrón de cambio de la estatura. De los 18 a los 24 años el peso medio de los hombres fue de 70.5 kg, seguido de un aumento hasta un máximo de 80.9 kg de los 35 a los 44 años. De allí en adelante los pesos medios disminuyeron a poco menos de 70.5 kg en los hombres de 65 años y mayores. Se encontraron diferencias mínimas en el peso entre los hombres negros y blancos.
Las mujeres también aumentaron de peso después del periodo de adulto joven, con la media elevándose de 60.0 kg de los 18 a los 24 años hasta un máximo de 67.7 kg de los 45 a los 64 años, declinando después a 66.8 kg después de los 65 años. Los pesos medios fueron más altos en las mujeres negras que en las blancas en todas las edades; la diferencia máxima fue de 9 a 10 kg entre los 35 y los 64 años, en que la media para las mujeres negras fue de 76kg y para las mujeres blancas de aproximadamente 66.5 kg.
Las mediciones de peso dentro de un grupo de población muestran mayor variabilidad a todas las edades que las mediciones de estatura. La distribución de los pesos se vuelven más amplia y las desviaciones estándar mayores según aumenta la edad. Por lo tanto, mientras que los valores medios muestran tendencias con la edad, el sexo, o la raza, se debe recordar que existe mayor desviación hacia la derecha, especialmente durante las edades en que se observan los máximos de los pesos medios.

Índice ponderal y medición del pliegue cutáneo

El índice ponderal (estatura/peso) reflejó los cambios en el peso en los datos del NCHS de 1960-1962. El índice medio de los hombres de 18 a 24 años de   edad  fue de 12.67 años. Según aumentaron las mediciones de peso, el índice cayó a 12.30 en los hombres de 45 a 64 años. Según disminuyeron los pesos medios, el índice ponderal entonces se elevó a 12.42 en los hombres de 75 a 79 años de edad. De los 18 a los 24 años el índice ponderal medio de las mujeres fue de 12.66, casi idéntico al de los hombres. Sin embargo, el índice cayó más abruptamente en las mujeres, a un nivel de 11.72 de los 65 a los 74 años, con una elevación final hasta 11.88 en las mujeres de 75 a99 años de edad.

Se ha calculado que la grasa subcutánea equivale a aproximadamente el 50 por ciento de la grasa corporal total del cuerpo en el adulto joven. Sin embargo, al aumentar la edad se agrega más grasa internamente y las mediciones de los pliegues cutáneos en el anciano requieren de una evaluación diferente. Existe un aumento de la grasa subcutánea, la cual se puede medir sencillamente con calibradores, pero existe aún más aumento de la grasa corporal total, la cual puede medirse indirectamente con métodos descritos .En los datos del estudio del NCHS de 1960-1962, las medias de las mediciones del pliegue cutáneo del tríceps de los hombres se elevaron poco más de 25 por ciento en los adultos jóvenes, mantuvieron un nivel relativamente constante entre los 30 y los 44 años y luego declinaron. La medición media de los hombres de los 75 a los 79 años se aproximó a la media de los 18 a los 24 años. Las mujeres tuvieron medias de los pliegues cutáneos del tríceps consistentemente mayores a su aumento durante la madurez fue más pronunciado, con un aumento de 40 por ciento en la media hasta un máximo de 55 a 64 años antes de declinar; su media de los 75 a los 79 años fue ligeramente mayor que la media de los 18 a los 24 años. Los cambios de las mediciones del pliegue subescapular fueron menores y las diferencias entre los sexos menos marcadas. Se encontraron amplias variaciones individuales en todas las mediciones de grasa a través de los pliegues cutáneos.
Se ha calculado que la grasa subcutánea equivale a una media de 13 por ciento del peso corporal total de los hombres a los 25 años y a 26 por ciento del peso a los 55 años. En las mujeres los cálculos comparables sugieren que la grasa subcutánea equivale al 26 por ciento del peso total a los 25 años, elevándose a 38 por ciento a los 55 años. La acumulación interna adicional de grasa en el individuo mayor quedaría, por lo menos en parte, compensado por la declinación de la grasa subcutánea.


ASPECTOS NUTRICIONALES DE LA SALUD
Existe una tendencia a suponer que toda la gente mayor sufre de diferentes enfermedades degenerativas y que tienen mala salud. Por lo contrario, la mayoría de la gente mayor de 65 años es relativamente saludable y funciona con poca o ninguna limitación de su actividad. Menos de un 5 por ciento están en instituciones o en asilos. La mayoría viven independientes o con la familia o amigos. Dos tercios de la población mayor de 65 años posee su propia casa. Más de la mitad no tienen limitación física para la actividad y menos de 20 por ciento son incapaces de llevar a cabo actividades importantes debido a problemas de salud, debido principalmente a sus condiciones cardiacas y a artritis. Los problemas de salud de los adultos y especialmente de los ancianos tienen características diferentes de los niños, sin embargo. Con las menores reservas corporales y la menor resistencia, se vuelven menos capaces de enfrentarse a la infección y a otras enfermedades. Tienden a sufrir más de una condición incapacitante al mismo tiempo y la multiplicidad puede ser interactiva. Las enfermedades que más preocupan rara vez tienen una causa única sino que son de etiología múltiple, a menudo mal comprendida con el nivel actual de conocimientos médicos. Estas enfermedades más comúnmente son: enfermedad cardiaca, cáncer, hipertensión, arteriosclerosis, diabetes mellitus y obesidad. Las tasas de frecuencia de algunas enfermedades por edad se muestran en la tabla 9.2. Son más bien crónicas que temporales y el tratamiento tiende a ser más bien paliativo que curativo.
No se tratara aquí de discutir en detalle la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de estas enfermedades, sino sólo de presentar un discernimiento de algunos de los aspectos nutricionales del desarrollo y los efectos sobre el estado nutricional y los requerimientos de ciertos problemas de salud de los adultos y de los ancianos. Esta discusión debe moderarse según el aumento de la expectativa de vida en los Estados Unidos  
Obesidad
Los cálculos de la estructura corporal a partir de mediciones antropométricas, cálculos del potasio corporal total y de los comportamientos corporales de agua y la determinación basal del consumo de oxígeno, indican que la masa celular funcional disminuye con la edad. Como componente del peso corporal, el musculo es repuesto por tejido conectivo y adiposo. Como consecuencia, disminuyen las necesidades de energía para el mantenimiento. Además, la actividad física es cada vez menor en la mayoría de los individuos. Por lo tanto, a menos que se disminuya comparablemente la ingesta calórica, el exceso relativo de ingesta energética causa una mayor acumulacion de grasa corporal y aumento del peso corporal.
En el estudio HANES de 1971-1974, el máximo peso medio de los hombres se encontró en el grupo de edad de 35 a 44 años. No hubo diferencias consistentes entre los hombres blancos y negros en cuanto a los pesos medios, pero las mujeres negras tuvieron pesos medios uniformemente mayores que las mujeres blancas durante el periodo de los 18 a 74 años. Los pesos y las estaturas medios fueron más altos en ambos sexos en el estudio de 1971-1974 que lo que se había encontrado en la muestra de población estudiada de 1960 a 1962.
Damon et al. En un estudio transversal de hombres adultos sanos de entre 20 y 80 años de edad, encontró que la redistribución de la grasa de lugares periféricos a internos se refleja en pliegues cutáneos del tríceps disminuidos con medidas abdominales aumentadas. La interpretación de los cambios en los plioegues cutáneos de los adultos debe tomar en consideración que al avanzar la edad la grasa subcutánea se vuelve cada vez menos confiable como índice de la grasa corporal total. En el estudio Hanes la máxima en la media de las mediciones de los pliegues cutáneos del tríceps en hombres ocurrió poco antes que la máxima del peso, ocurriendo de los 30 a los 40 años. La máxima en las mujeres, sin embargo, se observó a los 60 años. En los hallazgos del estudio TSNS, la medición media máxima del pliegue tricipital fue a los 50 años en ambos sexos.
Las diferencias raciales en las mediciones de los pliegues cutáneos fueron más pronunciadas en las mujeres que en los hombres en ambos estudios. Los hombres blancos tendieron a pesar más con mediciones más amplias de los pliegues, más alta que las mujeres blancas durante el periodo de 20 a 70 años. Sin embargo, las mujeres negras mostraron un rango más amplio en las mediciones del pliegue tricipital. En los percentiles 75 y 95 las mediciones de los  dos grupos racionales fueron semejantes; en la mediana las mujeres negras tuvieron más grasa que las mujeres blancas; en el quinto percentil las mujeres negras tuvieron menos grasa subcutánea que las mujeres blancas. En otras palabras, las diferencias raciales fueron más aparentes entre las mujeres más delgadas. La obesidad fue más común entre las mujeres con ingresos bajos que entre las del grupo con ingresos medios, pero en los hombres se encontró lo opuesto, aumentando en ellos la gordura según aumentaba el ingreso. Se puede reflexionar sobre la conciencia por el peso en las mujeres con ingresos superiores y una mayor actividad física entre los hombres con ingresos bajos como factores posibles en estas diferencias.
Usualmente no se ha demostrado que la obesidad misma crea un peligro a la salud o que aumente la mortalidad. Pero frecuentemente se asocia a la obesidad con condiciones que amenazan la salud y aumentan la mortalidad y los individuos obesos con enfermedades tienen una tasa de mortalidad más alta que los individuos con peso normal con la misma enfermedad. Por ejemplo, la diabetes mellitus es tres veces más común entre los obesos y la hipertensión es dos veces más común entre los obesos que entre los individuos con peso normal. La mortalidad por enfermedades cardiacas y circulatorias y por enfermedades renales y de la vesícula biliar es más alta cuando la obesidad también está presente. En el estudio Framingham sobre el corazón, el peso excesivo no aumentó por sí mismo el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria en las mujeres a menos que también existiera hipertensión y/o hipercolesterolemia, pero la obesidad por sí misma fue un factor de riesgo en los hombres. Un grado leve o moderado de obesidad aumenta muy poco el riesgo de enfermedad, pero el riesgo aumenta notablemente cuando el sobrepeso es marcado.
La contribución del sobrepeso al desarrollo de enfermedad puede venir de diferentes cambios metabólicos. Las dificultades respiratorias aumentan, limitado la oxigenación de la sangre y restringiendo el aporte de oxígeno a los tejidos. El exceso de peso aumenta el esfuerzo del corazón, lo cual puede ser críptico si los cambios arterioscleróticos o ateroscleróticos de los vasos impiden el flujo de la sangre. La presión sanguínea puede aumentar en el individuo que gana un peso excesivo y a menudo regresa a lo normal con una pérdida significativa de peso. La medición de la presión sanguínea con un esfigmomanómetro común puede caer en errores cuando existe una capa gruesa de grasa en el brazo, pero los cambios en la presión sanguínea con el peso parecen ser significativos incluso cuando esto se toma en cuenta. Los individuos obesos también tienen una curva alterada, de tolerancia a los carbohidratos, al compararla con la de aquellos con peso normal. Con los cambios en el funcionamiento circulatorio y respiratorio en combinación con un cuerpo más pesado, el individuo obeso también puede ser menos tolerante al stress del ejercicio. Esto conduce comúnmente a la reducción de la actividad física, lo que incrementa la tendencia hacia la obesidad.
La obesidad también puede tener un efecto dañino sobre las enfermedades existentes. El peso agregado ejerce mayor tensión sobre los huesos osteoporóticos y sobre las articulaciones que ya tienen alterada su capacidad funcional por la osteoartritis. Otras alteraciones de los sistemas circulatorio o locomotor pueden exacerbarse por el aumento excesivo del peso corporal.
Enfermedad coronaria, arterosclerosis e hipertensión
La interacción de cambios asociados con el envejecimiento normal y aquellos resultantes de alguna patología son evidentes en la s complejidades de la arteriosclerosis, la aterosclerosis y la hipertensión en su relación con el funcionamiento cardiaco. El musculo cardiaco disminuye en fuerza y posiblemente en tamaño como resultado normal del envejecimiento. El gasto cardiaco disminuye, pero los requerimientos circulatorios del cuerpo también son menores, debido a la disminución del musculo y otros tejidos funcionales y aun menor índice metabólico basal. La arteriosclerosis ocurre como una consecuencia del envejecimiento y la perdida de elasticidad de las partes de los vasos sanguíneos limita la capacidad de las arterias para transportar sangre. Puede haber una utilización compensatoria de los vasos colaterales para portar sangre al musculo cardiaco. Sin embargo, si se acumulan placas ateromatosas en la íntima de las arterias y disminuye la luz, se compromete a un más la circulación de sangre. El trabajo del corazón aumenta para mantener el flujo sanguíneo a órganos y tejidos y se eleva la presión sanguínea. La elevación de la presión sanguínea es una señal de flujo sanguíneo reducido.
La reducción del aporte sanguíneo a los tejidos ocasiona isquemia y es particularmente seria en el corazón, riñones y cerebro. Si continua el flujo sanguíneo deficiente en el corazón se produce un infarto y el tejido muere. Se conoce al infarto del miocardio como ataque cardiaco y su severidad depende de la extensión involucrada de tejido. Cuando la arteriosclerosis y la aterosclerosis afectan las arterias renales, la inelasticidad y la oclusión ocasionan un tejido renal isquémico y la pérdida del funcionamiento puede ocasionar insuficiencia renal. La reducción del flujo sanguíneo al cerebro puede causar hipoxia, con síntomas iniciales como cefalea, mala memoria y desorientación y si es severa puede producir un accidente vascular cerebral o apoplejía.
Aterosclerosis
Se ha estudiado ampliamente la relación entre el desarrollo de placas ateromatosas en la íntima de las arterias coronarias y la frecuencia de la enfermedad cardiaca coronaria y la mortalidad por enfermedad del corazón. Las placas ateromatosas son alteraciones celulares localizadas y deposito de materiales en el interior de las paredes de las arterias. El revestimiento celular endotelial se vuelve más grueso y se forma tejido conectivo. Algunas placas permanecen pequeñas y no impiden materialmente el flujo de sangre. Algunas pueden causar ulceración de la pared celular e invasión de la adventicia, seguida de ruptura y hemorragia en los espacios vecinos. Algunas aumentan de tamaño, estrechado la luz y causado obstrucción de la arteria o permitiendo el bloqueo por la formación de trombos o embolia. Las placas contienen no solo triglicéridos, fosfolípidos y esteres del colesterol, si no también otras sustancias diferentes, incluyendo proteínas, polisacáridos sulfatados y colágena. Estas placas fibrosas se han identificado en las arterias tan tempranamente como en la segunda década de la vida. Existen opiniones contradictorias sobre si están relacionadas con las estrías grasas que se han observado tan tempranamente como a los tres años de edad, como se discutió en el capítulo 8.
Se desconocen los orígenes de las placas ateromatosas. Bierman ha pensado que el daño inicial a las células de músculo liso del revestimiento endotelial de las paredes arteriales pude deberse a una reacción al daño ocasionado por uno de varios factores de riesgo, seguido por la agregación de plaquetas, proliferación de células de musculo liso en el revestimiento de la íntima, exposición de las células y de las capas de tejido conectivo a las lipoproteínas y hormonas circulantes y alteración del metabolismo celular, sanando la lesión eventualmente con una íntima engrosada. Las diferentes teorías incluyen la proliferación de una célula de musculo liso, falta del sistema de control de retroalimentación de las células a consecuencia del envejecimiento, o deficiencia de la hidrolasa lisosómicas de los esteres del colesterol, permitiendo la acumulación de esteres del colesterol en las células lo que conduce a un metabolismo celular alterando y ala muerte celular.
La aterosclerosis es una enfermedad multifactorial. Su relación con los ataques cardiacos y la mortalidad por enfermedad del corazón a conducido al estudio de los factores de riesgo observados en la enfermedad cardiaca, ya que la aterosclerosis por si misma no se puede medir fácilmente. Aunque se han propuesto varios factores de riesgo, no existe acuerdo universal sobre su influencia. La mayoría de los datos se derivan de estudios epidemiológicos de grupos de población y no permiten una separación definida de cada factor, o de experimentos con animales que están sujetos a dudas sobre las diferencias entre las especies muchos de los factores de riesgo son interdependientes y están interrelacionados, lo que despierta más diferencias de opiniones sobre su importancia relativa. De acuerdo con Kannel, incluso tomando juntos los factores de riesgo ya identificados no se explica completamente la variación entre o dentro de las poblaciones, lo que sugiere que existen factores de riesgo importantes aún no identificados se ha sugerido la susceptibilidad genética por la diferencia en la frecuencia de la enfermedad cardiaca en diferentes poblaciones del mundo. Sin embargo, no existen marcadores genéticos característicos y las poblaciones difieren en varias características ambientales. Ya que la frecuencia de las enfermedades cardiacas es mayor entre los hombres que entre las mujeres en la vida adulta media, pero se eleva en las mujeres después de la menopausia, se a considerado como factor a la secreción de hormonas sexuales. La arteriosclerosis progresa al avanzar la edad, pero no está claro si la aterosclerosis es necesariamente o no un concomitante del envejecimiento saludable. Existe acuerdo general el riesgo tanto de aterosclerosis como de enfermedad cardiaca coronaria. La obesidad es un riesgo adicional, que puede estar relacionado con la carga de trabajo aumentada del corazón, la alteración del metabolismo u otros factores asociados. La inactividad física puede ser un factor de riesgo. Los estudios también han clasificado las características de personalidad de los patrones de reacción al stress, los cuales pueden distinguir los individuos sujetos a ataques cardiacos la relación entre los factores dietéticos y la aterosclerosis y las enfermedades cardiacas han estado sujetas a mucha controversia.
La ingesta dietética de colesterol representa solo de 10 a 20 por ciento del aporte corporal ya que la síntesis endógena es mayor que la cantidad de la mayoría de las dietas americanas. En experimentos con animales, en aumento de la ingesta de colesterol causa una elevación del colesterol plasmático, la cual es revestible con manipulación dietética, pero las diferencias entre especie en cuando al metabolismo del colesterol han despertado dudas sobre la aplicabilidad de los hallazgos en animales a los humanos. La ingesta de grasa fue uno de los primeros nutrientes asociados con la enfermedad cardiaca, con atención al principio sobre la ingesta total de grasa y la proporción de su contribución a la ingesta de energía. Estudios posteriores sugirieron que los ácidos grasos saturados aumentaban el riesgo de enfermedad cardiaca, mientras que los ácidos grasos poliinsaturados eran protectores y se demostró que era importante la relación entre ácidos grasos saturados e insaturados. Los estudios con humanos en los que se ha limitado severamente el colesterol dietético, disminuido la ingesta total de grasa con una mayor proporción de grasa a partir de ácidos grasos insaturados, ha ocasionado una disminución del 5 al 20 por ciento del colesterol plasmático, una disminución que es menor que la que se puede lograr con algunos medicamentos. 
Las recomendaciones de los DietaryGoalsfortheunitedStates (objetivos dietéticos para los Estados Unidos), propuesto por el SelectCommitteeonNutrition and Human Needs of the U.S Senate, de que la ingesta de grasa debe restringirse al 30 por ciento de las calorías totales, con contribuciones iguales de grasa saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas y de que la ingesta de colesterol debe limitarse a 300 mg/día despertaron más controversias. Las revisiones de la literatura no han logrado alcanzar un consenso sobre la relación entre la ingesta de grasa y la enfermedad cardiaca o sobre el efecto de los cambios dietéticos en la mortalidad por enfermedad cardiaca coronaria, y los objetos dietéticos provocaron aún más desacuerdos.
Las diferencias en la frecuencia de las enfermedades cardiacas también se han relacionado con la ingesta de carbohidratos. Se ha elaborado la hipótesis de que las ingestas elevadas de azucares refinados (disacáridos) son más aterogénicas que las ingestas elevadas de carbohidratos complejos. Ya que el refinamiento de los alimentos eliminan algo de la fibra también se prestó atención al contenido de fibra en las dietas. La fibra está compuesta de varias sustancias, incluyen celulosa, hemicelulosa, pectina y lignina. La fibra dietética de diferentes orígenes no es química ni físicamente uniforme y los diferentes componentes de la fibra tienen efectos biológicos distintos. Por lo tanto, se necesita aclarar más los mecanismos a través de los cuales las dietas con alto contenido de fibra pueden disminuir el colesterol sérico y los triglicéridos en algunos sujetos.
La mayor parte del énfasis de los estudios dietéticos se ha puesto en factores que afectan la génesis y el avance del proceso ateroscleróticos. Una vez que se manifiesta el proceso existen pocas evidencias de que la manipulación dietética puede revertir el proceso, aunque pueden disminuir las concentraciones de colesterol plasmático. Esto sugiere que .los cambios dietéticos después de quizás los 55 años de edad pueden alterar el aumento de las aterosclerosis pero no invertirla y que la alteración de la ingesta después de esa edad puede tener efectos mínimos sobre las tasas de mortalidad. Los datos epidemiológicos indican que un nivel alto de actividad física puede no solo prevenir o retardar la aterosclerosis, si no también agrandar los vasos ateroscleróticos de tal manera que aumente la capacidad de las arterias coronarias .ain embargo esto puede ser una influencia indirecta ya que la capacidad o el deseo de hacer ejercicio también están relacionadas con los factores de factor y personalidad, así como con el peso corporal.
Hipertensión
 Los niveles medios de presión arterial se elevan con la edad, teniendo el aumento más marcado en ambos sexos después de los 45 años. Se observan amplias variaciones en la presión sanguínea, tanto entre los individuos como debes en cuando dentro de la misma persona dependiendo en parte de las condiciones bajo las cuales se mide. La hipertensión se vera y prolongada puede ocasionar con enfermedades renales crónicas, hemorragia cerebral o insuficiencia cardiaca. No existe un patrón comúnmente aceptado que divida al normotenso del hipertenso. Los límites superiores de los “normal” para la presión sistólica varían de 140 a 170 mm Hg y para la presión diastólica de 90 a 95 mm Hg.
Si la hipertensión es secundaria a enfermedades renales, endocrinas u otras, su tratamiento se basa en tratamiento de la enfermedad subyacente. La hipertensión esencial o idiopática es más común, en la cual no se puede identificar una causa orgánica además de la edad, los factores asociados que se han investigado incluye la obesidad, la ingesta excesiva de sal, la predisposición genética, la hiperlipidemia, el hábito de fumar cigarrillos y el stress psicológico. La elevación de la presión sanguínea se ve más comúnmente en los individuos obesos que es los que tienen peso normal; algunos estudios han demostrado una disminución de la hipertensión con la disminución de peso.
El tratamiento puede incluir el uso de medicamentos que disminuyan la presión sanguínea por vaso dilatación a través de una acción sobre el sistema nervioso simpático periférico. En algunos individuos hipertensos se puede disminuir la presión sanguínea con la reducción significativa del contenido corporal total de sal, lo cual se puede lograr restringiendo la ingesta de sal y con la administración de diuréticos para aumentar la excreción de sodio.
Osteoporosis
Después de terminar el crecimiento lineal, la densidad ósea y el espesor cortical continua aumentando ligeramente hasta la cuarta década de la vida, después de lo cual hay una pérdida gradual de la cantidad absoluta de hueso. Aunque la masa ósea total disminuye, el hueso mantiene la misma estructura histológica y composición bioquímica según va avanzando la osteoporosis. En este aspecto la osteoporosis es diferente de la osteomalacia, la cual es semejante al raquitismo en los niños se debe a una absorción y deposito disminuido de calcio a consecuencia de una deficiencia de vitamina D. En la osteomalacia disminuye la formación de hidroxiapatita, particularmente en las diáfisis de los huesos largos y en los huesos planos; se compromete la rigidez estructural del hueso y el ablandamiento ocasiona deformidades. El tratamiento de la osteomalacia es el aporte de vitamina D, calcio y fosforo, ya que es una enfermedad carencial.
La osteoporosis es un proceso gradual. Ha estado sujeto a duda si es una ocurrencia normal del envejecimiento, debido a alteraciones en la producción hormonal o en el metabolismo corporal, o si se puede prevenir. La frecuencia es cuatro veces mayor en las mujeres que en los hombres.
Agotamiento repetido de las reservas del calcio a consecuencia de embarazos y lactancia puede contribuir a que posteriormente se desarrolle la condición, pero parece que no hay una mayor frecuencia entre las mujeres con mayor paridad.
Se ha estudiado el fosforo, en relación con su efecto de la producción de hormonas paratoidea,y a surelación con el calcio.los experimentos en diferentes especias animales han demostrado que la osteoporosis se puede producir en una dieta baja en calcio y alta en fosforo.sin embargo la densidad ósea permanece normal con diferentes niveles de calcio y fosforo mientras que la ingesta de calcio sea mayor que la ingesta de fosforo. Si un exceso de fosforo en la dieta aumenta la perdida ósea,los cambios recientes en la dieta en los estados unidos tienen implicaciones obvias. Una ingesta mas alta de fosforo acompaña a un consumo aumentado de carne bebidas carbonizadas,bocadillos y alimentos procesados a los que se les haya agregado fosfato cuando los adultos o ancianos disminuyen la ingesta de leche la relacion calcio: fosforo se vuelve cada vez menor.
La vitamina D actua en el metabolismo del calcio y del fosforo y puede ser insuficiente en los adultos mayores si disminuyen su ingesta de leche fortificada y no toman otros suplementos,o en una alteracion de la adsorciona consecuencia de cirujiagastrica.sin embargo no existen indicios de que la deficiencia de vitamina D sea una causa significativa de osteoporosis en los estados unidos. La vitamina C es esencial para la formacion de una matriz osea sana pero es improbable que la mayoria de los adultos en los estados unidos tengan deficiencia. Las proteinastambien son esenciales para la formacion de colageina para la matriz osea y se ha odservado osteoporosis en niños con desnutricionenergeticoproteina severa, para la ingesta relativamente alta de proteinas de la mayoria de los americanos hace que esto sea una causa poco probable de osteoporosis el fluor produce un grado mas alto de cristalinilidad en la formacionosea, lo que ocasiona un mineral oseamas estable. El fluor parece ser la unica sustancia que estimula los osteoblastos y que causa el cambio en el comportamiento celular en el hueso que podria conseguir la masa aumentada esencial para la correccion de la osteoporosis. Sin embargo el nivel de fluor administrado debe ser mas alto que el recomendado para la prevencion de la caries dentales y el fluor solo es efectivo en combinacion con el calcio los estudios sobre el fluoraun son experimentales y se requieren estudiar mas intensamente las ventajas y los riesgos de este tratamiento.
La inactividad causa perdida osea, la actividad disminuida de los adultos y en especial de los ancianos ha estado implicada como uno de los factores causales de la osteoporosis. En la inmovilidad total, el indice de perdida osea es rapido y la excrecion urinaria de calcio aumenta pero estas alteraciones parecen ser revelsibles al reanudar la actividad. Los huesos con funciones de sosten tienden a estar algo protegidos contra la perdida de calcio. Se ha pensado que la actividad puede estimular el funcionamiento de los osteoblastos.
Como muchas otras condicieones del anciano, amenudo no se reconoce la osteoporosis hasta que esta bien avanzada su progresion ya que no se a indentificado los americanos metabolicosbasicos no se puden basar bien los programas preventivos. La recomendación de mantener una ingesta suficiente de calcio durante la vida adulta parece logica y ha sido un factor en la decision de FOOD AND NUTRITION BOARB para mantener una racion recomendada de calcio mas alta en la mayoria de los paises. Hasta la fecha las medidas terapeuticasdespues del diagnostico de osteoporosis han tenido poco efecto para ser mas lentos o revertir los cambios degenerativos.
Alcoholismo
Desde hace tiempo se reconocen la interrelaciones entre el metabolismo de nutrientes y las secuelas clinicas o bioquimicas del alcoholismo agudo o cronico y muchas de las alteraciones organicas, neuromusculares y mentales del alcoholismo se han atribuido a deficentesdieteticas.estudios recientes han sugerido que la relacion es mas compleja y que la ingestion de etanol puede tener un efecto toxico primario sobre muchos tejidos corporales, causando alteración de la adsorción y utilización de nutrientes y originando manifestaciones bioquímicas y clínicas la de desnutrición incluso cuando la ingesta dietética estudios recintes, han sugerido que la relación es mas compleja y que la ingestión de etanol puede tener un efecto toxico primario sobre muchos tejidos corporales causando alteración de la adsorción y utilización de nutrientes y originando manifestaciones bioquímicas y clínicas de desnutrición incluso cuando la ingesta dietética paraece suficiente.
Las enfermedades carenciales francas se odservanhaora en menos de tres porciento de los alcholicos admitidos en los hospitales de estados unidos an atribuido al enrequesimiento del pan y los cereales con vitaminas del complejo B. Otro factor en la baja freuncia de enfermedades carenciales esque los alcoholicos crónicos generalmente son bebedores intermitentes no continuos de tal manera que los periodos de ingesta baja asociados con el consumo exesivo de alcohol puede alterarse con periodos de mejor alimentación sea calculado que la desnutricon leve según se puede ver por los allasgos bioquímicos puede no exederse de 20% en los alcolicos crónicos existe una amplia variación entre los individuos en la cantidad y la frecuencia del consumo de alcohol en la dependencia de una dosis en la sensibilidad alos efectos del alcohol en la ingesta dietética.
Las deficiencias de nutrientes que más amenudo se odservan ya sea clínica o bioquímicamente incluyen las de proteínas, vitaminas de complejo B magnesio y Zinc la ingestión del alcohol puede tener un efecto directo entre el apetito inhibiendo el deseo de alimento, o puede desplasar otra fuente de calorías, limitando asi la ingesta de nutrientes. Además, el alcohol tiene un afecto toxico directos sobre muchos órganos del cuerpo lo que entonces afecta indirectamente la nutrición. La alteración de la adsorción a consecuencia de la ingestión del alcohol se ha desmotrado con la tiamina y con el acido fólico. El hígado graso puede ser el resultado de una deficiencia de nutrientes o de un afecto directo del alcohol; el desarrollo de un enfermedad hepática por el alcohol no se previene co una dieta suficiente. Similñarmente, la megaloblastosis que a menudo se odservan en el alcoholismo puede ser el efecto toxico directorio de etanol sobre la medula o un síntoma de deficiencia de acido fólico. El alcohol puede producir pancreatitisaguda e hiperglicemia. Se ha demostrado que su efecto diurético esta relacionado con una excresion urinaria aumentada de magnesio, zinc y otros electrolitos,loqueocaciona desequilibrios nutricionales por lo tanto el alcoholismo puede producir deficiencias de nutricionales directamnte por su efecto sobre los órganos corporales o indirectamente por su efecto limitante de la ingesta de alimentos. El índice de oxidación de etanol en el cuerpo no parece estar afectado por el estado nutricional  tanto como por la cantidad de alcohol deshidrogenasa que esta presente. El índice es normalmente lento y los efectos del etanol son generalmente mayores con ingestas frecuentes de grandes cantidades. Una ingesta execiva puede presipitar síntomas de deficiencia en un cuerpo que esta en un estado precario de balance debido a un agotamiento crónico. Los síntomas clínicos varian según la severidad de la deficiencia y generalmente presentan mas bien deficicinecias de nutrientes multiples que de un solo nutriente. Los tejidos massupseptibles son el hepático,el pancreático, el musculo esquelético y cardiaco y el tejido nervioso. La deficiencia de proeteinas se ha relacionado con el hígado graso, la deficiencia de tiamina con patología neuromuscular, la deficiencia de magnesio con el delirium tremens, la deficiencia de acido fólico con la macrositosis y la deficiencia de varias vitaminas B, incluyendo tiamina, niacina, y piridoxina, con la confuncion mental ya que es mas probable que ocurran deficiencias simultaneas, el tratamiento debe incluir el aporte de todos los nutrientes.
Osteoartritis
No existe evidencias de complicaciones nutricionales en la osteoartritis ya sea en su etiología o en us tratamiento sin embargo la enfermedad puede limitar la actividad. La osteortritis es una enfermedad articular degenerativa caracterizada por el ablandamiento y el deterioro del cartílago alrededor de las articulaciones cuando la superficie del cartílago blando se desintegra. El hueso terminal subyacente se engruesa y pueden aparecer espolones seguhn va avanzando la enfermedad puede aber mas dolor con el movimiento rigides y limitación de los movimientos puede afectarse cualquier articulación del cuerpo ya sea que soporte peso o no la causa de esta enfermedad es desconocida aunque se han investigados factores genéticos hormonales y metabólicos. Su avance puede aumentar con los esfuerzos o con la obesidad.la limitación de la movilidad articular puede inhibir el movimiento y ocasionar inestabilidad, auemntandoasi la dificultad para caminar y una tendencia a caerse.
Diabetes mellitus tipo adulto
La alteración del metabolismo de la glucosa es uno de los cambios fisiológicos odservados en el envejecimiento.la curva de tolerancia ala glucosa se tarda mas en regresar alo normal después de una carga de glucosa, incluso cuando el nivel de insulina plasmática esta elevado, lo que sugiere una alteración en la sensibilidad de las células de insulina.ademas la diabetes en los ancianos a menudo es asintomática y los casos leves pueden pasar sin ser diagnosticados. La diabetes de inicio en el adulto a menudo tiene un desarrollo gradual y tiende a tener un curso mas leve con menos secuelas patológicas que la enfermedad con instalación en la infancia. Los estudios epidemiológicos sobre la distribución mundial indican que la diabetes es mas común en países con un nivel de vida alto y con una frecuencia elevada de obesidad. En el individuo la obesidad a menudo acompaña a la diabetes. El control del estado diabético es importante para limitar el efecto de estas complicaciones.
Cáncer
las relaciones entre la dieta y el cáncer son mas complejas que en otras enfermedades multifactoriales y se comprenden todavía menos parece que existe relación en varios niveles apartir de los aditivos y contaminantes de los alimentos los componentes dietéticos o los balances de nutrientes pueden estar involucrados en la etiología de algunos canceres, los requerimientos nutricionales de las células malignas durante el crecimiento del tumor pueden competir con los requerimientos de los tejidos corporales normales creando asi desequilibrio y deficiencias la presencia de un carcinoma puede alterar la digestión la adsorción y el metabolismo por medio de la odstruccion  la alteración de la síntesis hormonal y enzimática o por medio de varios otros mecanismos.
El cáncer de colon es el segundo solo después del cáncer de pulmon .
Los factores del cáncer sobre el estado nutricional pueden terner un gran alcance en algunos pacientes con alteración severa del metabolismo corporal
  
Requerimientos dietéticos

Energía


Los índices de síntesis de compuestos corporales y de recambio celular disminuyen con la edad durante la vida adulta el aumento de la grasa corporal y la disminución de la masa magra disminuyen las necesidades de energía para el manteniemientoel principal factor de diferencias en los requerimientos individuales de energía es la actividad física.
La RDA para los hombres disminuye de 2900 kcal
interacciones alimento/medicamento
Las interacciones entre medicamentos y alimentos pueden producir efectos negativos en la seguridad y eicacia del tratamiento farmacológico y en el estado nutricional del paciente.Estas interacciones pueden clasiicarse en dos tipos, en función de cual de los dos sustratos (medicamento o alimento) se ve afectado por la presencia del otro. Asimismo, de acuerdo con el mecanismo por el que se producen, pueden ser físico-químicas, farmacocinéticas y farmacodinámicas.
Las interacciones pueden prevenirse mediante una actuación conjunta por parte del equipo de profesionales sanitarios.
Los requerimientos de energía disminuyen con la edad.
El aporte de energía a través de los alimentos debe adaptarse a las necesidades de cada individuo en función de la edad, talla, peso ideal, actividad física, patologías entre otros.
Aunque el metabolismo de este grupo de edad disminuye, No se debe dar dietas muy bajas en calorías porque no se cubrirían las necesidades de proteína, calcio, hierro y vitaminas. Lo más importante será seleccionar alimentos de alto valor nutricional.

Proteínas
Para calcular la cantidad de proteínas debe tenerse en cuenta la función renal y mantener el balance nitrogenado.

Carbohidratos
La cantidad que se debe consumir por día, dependerá de si existe intolerancia a los carbohidratos o diabetes. En general se recomienda entre 45 a 55% del aporte calórico diario en forma de carbohidratos complejos preferentemente.
No se debe ingerir en exceso azúcar refinado. Por el contrario la fructosa a través de frutas y zumos es una mejor opción.
La ración de fibra debe ser de 30 gramos por día (muy importante en la prevención del estreñimiento, junto el consumo de líquido en agua, jugos de fruta natural etc.).

Grasa
La ración lipídica debe ser del 25 al 30% de la energía total diaria.
Los adultos mayores con antecedentes de artereoesclerosis deben reducir la cantidad de grasas de origen animal.
El colesterol debe ser menor a los 300 mg/día.

Minerales
Calcio
Se ha recomendado una ingesta diaria que va desde 1000 hasta 1500mg en mujeres pos menopáusicas.
La leche es la fuente principal de Calcio. Un vaso (200 ml) proporciona unos 250 mg. Igualmente son excelentes fuentes el queso, el yogurt, y otras leches fermentadas.

Hierro
La anemia es frecuente en los adultos mayores y suele relacionarse con pérdidas de sangre, a menudo del sistema gastrointestinal.
Se recomienda para este grupo de edad 10 mg/día.
Recuerde que la absorción se puede ver afectada por el té, por el exceso de calcio y por el contrario se puede mejorar por la vitamina C. Las mejores fuentes de hierro siempre son las de origen animal.
Las mejor fuentes de hierro son las carnes rojas seguido por mariscos, pescado, frijoles, verduras de hojas verdes y yema de huevo.

Cinc
La deficiencia de cinc se relaciona se relaciona con alteración de la función inmunológica, anorexia, cicatrización retardada de las heridas y presencia de úlceras por permanecer acostados en forma prolongada.
Se recomienda una ingesta diaria de 15mg/día en hombre y 12mg/día en mujeres.
La fuente principal de cinc la constituyen las carnes, pescado y huevos. También los cereales completos y las legumbres constituyen una fuente importante.

Sodio
Debido a que la hipertensión es frecuente, en la alimentación del adulto mayor se recomienda reducir el consumo de sodio a 2 a 4g/día. En algunos casos, por ejemplo cuando hay consumo de diuréticos, se recomienda suplemento de magnesio y potasio.

Vitaminas
Algunas vitaminas en el adulto mayor suelen estar en aumento del requerimiento por día.

Vitamina D
Es por lo general deficiente en personas que permanecen en asilos y no reciben luz solar. La recomendación es de 5 µg/día.

Vitmaina C
Suele estar en deficiencia en el adulto mayor. Una dieta adecuada ayudará a cubrir el requerimiento. Inclusive se cree que la Vitamina C puede tener cierta prevención en la aparición de cataratas.
Investigaciones muestran que niveles mayores de vitamina B6 y B12 y folatos confiere protección contra la elevación de homoscísteína, un factor de riesgo independiente contra las enfermedades cardiovasculares, depresión y ciertas deficiencias neurológicas.

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